Santa Faz
Según se relata en el evangelio apócrifo de Nicodemo, en el camino de Jesucristo su rostro sangrante fue enjugado por una mujer, a la que se dio el nombre de Verónica, quedando grabado en el paño que portaba en sus manos.
Según la tradición, ese lienzo al que se atribuía poderes milagrosos fue llevado a Roma por la propia Verónica. De su presencia en la basílica de San Pedro existen referencias antiguas y aunque se llegó a afirmar que fue destruido durante el saco de Roma por las tropas imperiales en 1527, lo cierto es que se llegó a exponer en 1854, aunque su estado de conservación es, al parecer, muy deficiente.
En España se conoce como «Santa Faz» a la reliquia, con el rostro de Cristo que se conserva en el monasterio de la Santa Faz de Alicante. Según la tradición, fue traído de Roma por el párroco de San Juan de Alicante, en el siglo XV, y desde entonces le fueron atribuidos varios milagros. Aunque el monasterio fue profanado y destruido durante la Guerra Civil, la Santa Faz pudo salvarse gracias a dos heroicos vecinos y, en la actualidad, se venera en un altar construido expresamente para ello, después de la guerra.
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