Responsorio
Es una modalidad de canto litúrgico, de origen judío, que suele ser utilizada para cantar los salmos. En ella, la parte principal corre a cargo de un cantor, al que, tras cada versículo, responden los fieles o, en su caso, el coro con una antífona. De esta respuesta constante toma su nombre.
Probablemente comenzó a ser utilizada desde sus orígenes por las comunidades cristianas, y se ha mantenido en vigor hasta nuestros días.
Dentro de la Liturgia de las Horas se conoce, en la actualidad, con este nombre el canto abreviado de un salmo, dando especial significado a la respuesta del coro.
Se distinguen entre responsorios largos y breves, siendo los primeros propios del rezo de Maitines, y los segundos de Completas y otras horas canónicas.
A veces, en su composición, se usan fragmentos de las lecturas que los preceden u otras oraciones de la Iglesia.
Los responsorios han servido de inspiración a muchos músicos que, a partir de los propios del ciclo de Semana Santa o de los que se cantan en el oficio de difuntos, han compuestos obras polifónicas de gran belleza.
Tras las reformas litúrgicas que siguieron al Concilio Vaticano II se le dio especial protagonismo en la Liturgia de la Palabra, dentro de la celebración de la Santa Misa, en donde es conocido como Salmo Responsorial y se canta o recita tras la primera lectura.
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