Proverbios
Entre los libros sapienciales del Antiguo Testamento, el libro de los Proverbios se sitúa inmediatamente después de los Salmos y antes del Eclesiastés. Atribuido tradicionalmente a Salomón, dado que en su inicio de indica «Proverbios de Salomón, hijo de David», es considerado fruto de las aportaciones de otros autores posteriores, con influencias incluso de la obra egipcia Instrucción de Amenenope.
Carece de una estructura, siendo una recopilación de sentencias redactadas en distintas formas literarias, muchas de ellas relativas a la vida cotidiana que, en ocasiones, son de difícil interpretación.
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