Propagación de la fe
Asociación creada por María Paulina Jaricot, nacida en Lyon (Francia) en 1799. Tenía 17 años cuando conoció la existencia de la Sociedad de Misiones Extranjeras de París, fundada en 1817, que mantenía un Seminario en la capital francesa, para el que recababa fondos, mediante unas pequeñas aportaciones semanales.
María Paulina, entusiasmada con la idea, decidió iniciar estas colectas entre las obreras de la fábrica textil que tenía su cuñado, comprobando muy pronto que los beneficios obtenidos eran muy reducidos. Por ese motivo, creó una estructura, de tipo piramidal, constituida por grupos de diez personas con un responsable al frente de cada uno de ellos. Diez grupos eran coordinados por otra persona responsable y estos responsables de centenas, se integraban en una unidad superior de la que dependían un millar de personas. Sorprendentemente, la iniciativa funcionó y, lo que es más importante, fue creciendo entre las gentes más humildes, de manera que en 1820, Paulina pudo reunir ya una colecta de cierta entidad que fue enviada a las misiones francesas en China.
El 3 de mayo de 1822, la Iglesia aprobó la constitución de la Obra de la Propagación de la Fe que conoció una gran expansión en vida de su fundadora y tras su fallecimiento en 1862.
Implantada en numerosas países, el Papa Pío XI, con motivo del centenario de su creación le concedió el título de Pontificia y la convirtió en instrumento oficial de la Iglesia. Fue este Papa el que sugirió la institución de una Jornada Mundial dedicada a las misiones en el mes de octubre que, muy pronto, llegó a ser conocida como «Domingo Mundial de las Misiones» o con su acrónimo DOMUND (Domingo Mundial).
En la actualidad, la Obra Pontificia para la Propagación de la Fe está integrada dentro de la institución conocida con el nombre de Obras Misionales Pontificias, aunque conserva su propia identidad.
Tiene como objetivo el fomentar la cooperación misionera en toda la Iglesia, llevando a cabo la recaudación de fondos y otro tipo de ayudas encaminadas, fundamentalmente a favorecer las vocaciones misioneras y el propio espíritu misionero.
Su actividad más importante sigue siendo ese mes de octubre dedicado a las misiones, con la celebración, en su último domingo, del DOMUND que llegó a España, en 1943, impulsado por D. Ángel Sagarminaga, primer Director Nacional de Propagación de la Fe.
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