Primera Comunión
Celebración que, con motivo de recibir, por vez primera, el Sacramento de la Eucaristía los niños católicos, se celebra cada año en parroquias y colegios.
Suele ser una celebración comunitaria en la que los niños que han seguido, durante un tiempo determinado una preparación catequética, participan conjuntamente en el acto litúrgico. Sin embargo, es al mismo tiempo una fiesta familiar que, paulatinamente, ha ido adquiriendo un protagonismo excesivo hasta eclipsar, en cierto modo, su auténtico significado religioso.
Normalmente, la Primera Comunión se realiza entre los 7 y los 12 años, aunque la edad puede variar por diversas circunstancias.
Los niños visten un traje especial cuyo diseño ha ido transformándose en el transcurso del tiempo. En las niñas suele ser habitual el traje largo blanco. En los niños, hasta mediados del siglo XX solía ser un traje de chaqueta que se adornaba con una doble cinta, blanca y bordada, en el brazo. Más tarde se hizo habitual usar el traje de marinero que, en su origen, había sido el traje de fiesta de los niños pertenecientes a un determinado nivel social.
Poco a poco, se fueron introduciendo aditamentos y diseños más recargados, a pesar de las frecuentes recomendaciones hechas para proceder con sencillez y contención, evitando gastos desproporcionados.
En torno a las Primeras Comuniones existen numerosas tradiciones. En algunos lugares los niños participan con sus vestidos, tras la celebración eucarística, en una procesión en la que llevan en andas las imágenes del Niño Jesús y la Virgen Niña. Es habitual, asimismo, la presencia de los niños de Primera Comunión en la procesión del Corpus Christi. Las niñas suelen portar canastillas con pétalos de flores que arrojan delante del Santísimo.
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