Posesión diabólica
Introducción de uno o varios demonios en el cuerpo de una persona lo que se manifiesta a través de diversos signos, como el odio a la religión, la violenta respuesta ante la presencia de objetos sagrados o por la glosolalia.
Es admitida por la Iglesia, entre otras razones porque en el Nuevo Testamento se relatan diversos episodios en los que Jesucristo expulsó a los demonios que se habían adueñado de diversas personas y, por otra parte, al final del Evangelio de San Marcos, al enviad a sus discípulos a proclamad la Buena Nueva a todo el mundo, manifestó que entre los signos que acompañarían a los que creyeran uno de ellos serían que «echarán demonios en mi nombre».
Con esta finalidad fue instituido el ministerio del exorcismo que se confería por medio de una de las antiguas órdenes menores. En la actualidad, deben realizarlo exorcistas expresamente autorizados para este cometido, utilizando lo prescrito en el Ritual Romano para este fin, con un discernimiento previo para evaluar si se trata de una posesión real o la manifestación de una enfermedad psiquiátrica.
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