Pontificio Consejo para la Familia
Era uno de los dicasterios de la Curia Romana que se encargaba de promover la atención pastoral a las familias y fomenta sus derechos y su dignidad en la Iglesia y en la sociedad civil, de modo que puedan cumplir, cada vez mejor, sus propias funciones.
San Pablo VI creó en 1973 un Comité para la Familia que el Papa San Juan Pablo II transformó en este Pontificio Consejo para la Familia en 1981.
Al Consejo correspondía la promoción de la pastoral y del apostolado en campo familiar, mediante la aplicación de las enseñanzas y orientaciones del Magisterio eclesiástico para ayudar a las familias cristianas a cumplir su misión educativa y apostólica.
Además, promovía y coordinaba los esfuerzos pastorales relacionados con el problema de la procreación responsable, y animaba, sostenía y coordinaba las iniciativas en defensa de la vida humana en todos los estadios de su existencia, desde la concepción hasta la muerte natural.
Abordaba asimismo numerosos temas de interés para las familias y, desde 1994, ofrecía cursos de actualización para obispos y agentes pastorales. Pero, sin duda, su actividad más conocida era la organización de los Encuentros Mundiales de las Familias que se iniciaron en Roma el año 1994, habiendo tenido lugar posteriormente los de Río de Janeiro (1997), Roma (2000), Manila (2003) y Valencia (2006).
Bajo la Presidencia de un Cardenal, este Pontificio Consejo estaba integrado por otros 15 Cardenales y 12 Arzobispos y Obispos y contaba además con 19 Miembros –laicos, hombres y mujeres, sobre todo matrimonios, de diversas partes del mundo–, 43 Consultores, y un equipo de 10 Oficiales.
Fue suprimido el 1 de septiembre de 2016, de acuerdo con lo establecido por el Motu Proprio Sedula Mater de 15 de agosto de ese año, por que el Papa Francisco creó el nuevo Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida que, desde el 1 de septiembre de ese año, asumió sus competencias.
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