Pontificio Consejo para la Atención Espiritual a los Emigrantes e Itinerantes
Era uno de los dicasterios de la Curia a través del cual se proyectaba la solicitud pastoral de la Iglesia sobre las necesidades de los que se ven obligados a abandonar su patria o carecen de ella.
Tuvo su origen en la Pontificia Comisión creada por el Papa San Pablo VI, en 1970, para asumir competencias que, hasta ese momento estaban atribuidas a diversas Congregaciones.
Su estructura fue regulada por la Constitución Apostólica Pastor Bonus, promulgada por el Papa San Juan Pablo II en 1988.
Este Pontificio Consejo estaba integrado por 25 Cardenales y Obispos, así como una quincena de Consultores que, junto a otros tantos oficiales, se encargaban de todos los aspectos pastorales relacionados con las personas que se encuentran desplazadas como consecuencia de catástrofes y conflictos bélicos, pero también de aquellas que ejercen su actividad laboral lejos de sus hogares o que, se encuentran de viaje por otros motivos.
Entre los diferentes sectores que entraban dentro de las competencias de este dicasterio figuraban los emigrantes, refugiados, estudiantes internacionales, turistas, peregrinos, nómadas, y gente del circo.
Especial relevancia tiene la Obra del Apostolado del Mar, una red internacional de asociaciones y organizaciones católicas, fundada en 1922, y que dependía de este Pontificio Consejo. En 1958, Pío XII creó una estructura similar que, con el nombre de Obra para el Apostolado en el Aire, se encarga del cuidado pastoral a las personas que trabajan en las compañías aéreas y de los pasajeros.
Fue suprimido el 1 de enero de 2017, en virtud de lo dispuesto en el Motu Proprio, dado el 17 de agosto de 2016 por el Papa Francisco, mediante el que se instituyó el Dicasterio para el Desarrollo Humano Integral que asumió las competencias hasta entonces atribuidas a este Consejo.
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