Pontificia Comisión para la protección de los menores
Es una institución autónoma vinculada con la Santa Sede, con personalidad jurídica pública, creada por el Papa Francisco por Quirógrafo de 22 de marzo de 2014, que se rige por los estatutos promulgados «ad experimentum» el 21 de abril de 2015.
A raíz de los escándalos relacionados con determinadas prácticas sexuales el Papa decidió encomendar a esta comisión la tutela efectiva de los menores con el compromiso de garantizar su desarrollo humano y espiritual conforme a la dignidad de la persona humana, atendiendo al mensaje evangélico que la Iglesia y todos sus miembros están llamados a difundir en el mundo.
Tiene carácter consultivo y su tarea específica es la de proponer aquellas iniciativas más adecuadas para la protección de los menores y adultos vulnerables, así como realizar todo lo posible para asegurar que delitos como los sucedidos ya no se repitan en la Iglesia.
Está compuesta por un máximo de dieciocho miembros nombrados por el Santo Padre para un período de tres años, salvo caso de nueva confirmación. Son elegidos entre personas de buena y probada reputación, en los diversos ámbitos que interesan la actividad confiada a la Comisión. Su Presidente es nombrado por el Papa, entre los miembros de la Comisión, por ese mismo período de tres años, al igual que el Secretario, aunque en este caso lo es entre personas de reconocida competencia en la protección de la menores, integrándose en la Comisión, por razón de su oficio.
Tiene su sede en la Ciudad del Vaticano y se reúne en Asamblea Plenaria dos veces al año. La elaboración de las iniciativas que le competen la realizan unos grupos de trabajo, constituidos para examinar en profundidad materias específicas y en virtud de estas presentar las propuestas a la asamblea plenaria.
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