Pereza
Es el último de los pecados capitales y constituye un descuido en nuestras obligaciones, tanto en el aspecto físico como espiritual. En el primer caso es los que solemos denominar ociosidad, tradicionalmente considerada fuente de todos los vicios. Pero, desde el punto de vista espiritual, consiste en el abandono de nuestras obligaciones religiosas e, incluso, el cumplimiento de los mandamientos. A él se opone la virtud de la Diligencia.
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