Pecados capitales
Los pecados o vicios capitales a los que hacía referencia el antiguo Catecismo son siete: Soberbia, Avaricia, Lujuria, Gula, Envidia y Pereza. Su número fue establecido por el Papa San Gregorio Magno, en el siglo VIII, y Santo Tomás de Aquino los definía como aquellos que tienen «un fin excesivamente deseable de manera tal que en su deseo, un hombre comete muchos pecados todos los cuales se dice son originados en aquel vicio como su fuente principal», lo que viene a significar que son apetitos desenfrenados que favorecen la comisión de otros pecados.
Frente a cada uno de ellos se oponen las virtudes de Humildad, Generosidad, Castidad, Paciencia, Templanza, Caridad y Diligencia.
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