Peana
Esta palabra tiene varias acepciones. El Diccionario de la Real Academia Española la define como «Basa, apoyo o pie para colocar encima una figura u otra cosa» y, por lo tanto, hace referencia a la pieza de madera, más o menos decorada, sobre la que se coloca una imagen en los altares. Una segunda acepción es la de «Tarima que hay delante del altar, arrimada a él».
En orfebrería se llama así a la parte inferior del cáliz, sobre la que se engarza el astil, por medio del gollete. También es conocida como pie.
Pero también reciben este nombre las andas para transportar las imágenes religiosas en las procesiones. En este último caso, originalmente eran unas simples plataformas de madera que, en sus extremos, tenían unas varas que los encargados de llevarla colocaban sobre sus hombros, utilizando unos manguitos almohadillados para hacerlo con más comodidad. Cuando la procesión se detenía, la peana se sostenía con unas piezas de madera, rematadas en horquilla, sobre las que se apoyaban las varas. En el transcurso del tiempo se fueron construyendo peanas más ricas, compuestas generalmente por una basa poligonal colocada sobre la plataforma de madera y bajo la imagen.
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