Nimbo
En las representaciones iconográficas es el símbolo que, para resaltar su santidad, se dispone en torno a la cabeza y cuya forma, aunque generalmente circular, puede adoptar otros modelos. También se le denomina aureola.
Mientras que en los casos de Santos y Ángeles siempre es circular, cuando se trata de personajes del Antiguo Testamento el nimbo es poligonal.
En las representaciones de la primera Persona de la Santísima Trinidad, Dios Padre, el nimbo es triangular con la punta en la parte superior. Para el caso de Jesucristo, la segunda Persona, se utiliza un nimbo crucífero en el que, en el interior de los límites de un círculo, se representan el brazo superior y los dos laterales de una cruz griega, dado que el inferior lo oculta la cabeza.
Cuando se trata de pinturas, los nimbos son siempre dorados en toda su superficie, mientras que para las imágenes se suelen emplear unos aros circulares, también dorados, que se fijan en la parte posterior del cuello, de manera que sobresalgan por encima de la cabeza.
En las representaciones de los beatos no se puede utilizar el nimbo circular, privativo de la condición de santo.
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