Misas del Día de Difuntos
Curiosamente, fue una tradición de origen aragonés celebrar tres misas por los difuntos el día 2 de noviembre.
Benedicto XIV, a petición de los monarcas de España y Portugal la autorizó para todos sus territorios y Benedicto XV, tras la terminación de la Primera Guerra Mundial, introdujo esta práctica en todo el mundo, para rogar por las numerosas víctimas que había ocasionado aquel cruel enfrentamiento.
En las iglesias se colocaba un túmulo y era habitual que los fieles asistieran a las tres misas celebradas una tras otra.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.