Misa de San Gregorio
Aunque el protagonista sea el mismo Papa San Gregorio, nada tiene que ver con el origen de las llamadas misas gregorianas. En este caso se trata de un tema iconográfico que se difundió por toda Europa a partir del siglo XVI.
Hace referencia a un hecho acaecido cuando el Pontífice celebraba la Santa Misa en la basílica de San Pedro. Uno de los asistentes dudó de la presencia real de Cristo en la Eucaristía y, en ese momento, el propio Jesucristo se hizo presente con los estigmas y rodeado de los atributos de la Pasión.
En las numerosas representaciones que se hicieron se ve al Papa en el momento de la Consagración y, frente a él, aparece el Señor y, en torno suyo, suelen figurar una serie de ángeles que llevan todos los instrumentos utilizados en la Pasión.
Son las llamadas «armas Christi» que comprenden desde la bolsa con las monedas que recibió Judas, hasta los clavos, el martillo, la escalera, la columna a la que lo ataron, el flagelo con el que lo azotaron, los dados con el que se jugaron sus vestiduras los soldados e, incluso, el gallo que cantó tras las negaciones de San Pedro.
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