Guardia Suiza
Aunque no es el más antiguo de los Cuerpos Armados Pontificios, es, sin duda, el más popular, debido al vistoso uniforme que lucen y al hecho de que haya sobrevivido a las reformas llevadas a cabo por San Pablo VI.
Creada por el Papa Julio II, en 1505, su misión fundamental ha sido siempre la custodia de la persona del Pontífice, misión compartida con la Guardia Noble, aunque los suizos se encargaban, también, de otros cometidos.
Julio II della Rovere, el protector de Miguel Ángel, fue un príncipe del Renacimiento que no dudó en vestir el uniforme militar y ponerse al frente de sus tropas en diferentes campañas militares. Conocía, por lo tanto, la importancia de contar con fuerzas escogidas que, entre otras cosas, se hicieran cargo de su seguridad personal. Por eso, no dudó en pedir a la Dieta suiza el envío de algunos mercenarios, como hacía la mayor parte de los soberanos de la época, apreciando las cualidades y la formación militar de los suizos.
Desde que, en enero de 1506, llegó a Roma el primer contingente, los mercenarios suizos demostraron su valía en repetidas ocasiones. Lo hicieron en 1512, frente a las tropas francesas, y unos años después ante las de Carlos V. También estuvo presente un destacamento de la Guardia en las galeras pontificias que participaron en el combate naval de Lepanto y lograron capturar dos banderas enemigas.
El 6 de mayo de 1527 es una fecha que ha quedado grabada en la historia del Cuerpo. En aquella jornada trágica del saco de Roma, la Guardia Suiza, junto a la Guardia Noble, puso a salvo al Papa Clemente VII en el castillo de Sant’Angelo y, después, la mayor parte de sus hombres murió defendiendo la tumba de San Pedro.
Desde entonces, en esa fecha tiene lugar el juramento de fidelidad de los nuevos reclutas en el patio de San Lázaro. Tras escuchar la secular fórmula de «Juro servir con fidelidad, lealtad y honor al Soberano Pontífice … y a sus legítimos sucesores, así como consagrarme a ellos con todas mis fuerzas, ofreciendo, si fuera preciso, mi vida en su defensa. De la misma forma, asumo el mismo compromiso en relación con el Sacro Colegio Cardenalicio durante el período de Sede Vacante. Además, prometo al Comandante y al resto de mis superiores, respeto, fidelidad y obediencia. Juro observar todo lo que el honor exige de mi estado», cada recluta apoya tres dedos de su mano derecha en la bandera del Cuerpo, en alusión a la Santísima Trinidad, y con voz fuerte y clara proclama: «Juro cumplir con lealtad y buena fe todo lo que acabo de escuchar. Que Dios y nuestros Santos Patrones me ayuden a ello».
Todos ellos son suizos, católicos, solteros, y de edad comprendida entre los 19 y los 30 años. La unidad está compuesta en la actualidad por unos 110 hombres al mando del Comandante del Cuerpo que tiene rango de Coronel. Cuenta con otros 4 oficiales, 27 suboficiales y 77 guardias más un capellán, con graduación de teniente coronel.
Todos ellos visten el conocido uniforme listado, azul, amarillo y rojo, cuyo diseño ha sido atribuido, al propio Miguel Ángel. En realidad, fue evolucionando en el transcurso del tiempo y el actual responde a una recreación historicista llevada a cabo, en 1914, por el Coronel Repond que, en aquellos momentos, mandaba el Cuerpo. A pesar de ello, basta consultar alguna obra antigua, como la Enciclopedia Espasa, redactada poco después de aquella fecha, para comprobar los cambios que se han ido introduciendo posteriormente.
En cualquier caso, los colores azul y amarillo, son los de la familia della Rovere, la del Papa fundador. El rojo fue introducido por León X, un Médicis. Son de época, asimismo, el peto y el espaldar que visten en las grandes ceremonias, el yelmo con la pluma roja, y la alabarda. En el servicio diario, utilizan un capote azul y se tocan con una boina terciada.
La bandera actual de la Guardia Suiza está formada por cuatro campos divididos por una cruz blanca con las armas de su comandante en el centro. En el primer cuartel figuran las armas del Pontífice reinante, mientras que en el cuarto se mantienen las de Julio II, fundador del Cuerpo. En los otros dos campos aparecen los colores distintivos de la Guardia, cinco bandas, roja, amarilla, azul, amarilla y roja. Pero esta bandera tampoco es muy antigua. Anteriormente estaba formada por tres bandas –azul, roja y amarilla– llevando en el centro las armas de la Santa Sede y, en el ángulo superior externo, las de la Confederación Helvética.
En 2005, la Guardia Suiza celebró el V Centenario de su fundación con una serie de actos entre los que destacó una importante exposición que recorrió distintas ciudades suizas.
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