Exposición solemne del Santísimo Sacramento
Ceremonia litúrgica en la que la comunidad cristiana adora la presencia real de Cristo en el Sacramento de la Eucaristía.
Congregados los fieles, el sacerdote o diácono, toma una Hostia consagrada y la introduce en el viril que coloca en la custodia.
Habitualmente, la custodia se situaba en el manifestador, trono o expositorio, pero en la actualidad se prefiere que quede sobre la mesa del altar, como expresión de la importancia del mismo en el Sacrificio Eucarístico. Tan sólo, cuando la exposición se prolonga en el tiempo, se usa el manifestador.
Tras la incensación efectuada por el ministro, comienza la adoración, un período de tiempo en el que pueden llevarse a cabo el rezo de la Liturgia de las Horas, preces comunitarias, cánticos eucarísticos, o mantener el silencio para la oración privada.
Una de las prácticas más habituales es la Estación al Santísimo Sacramento, el rezo de siete Padre nuestros, Ave Marías y Glorias.
Al término de este tiempo, el ministro se acerca al altar y, mientras se canta el Pange lingua y el Tantum ergo, inciensa la custodia arrodillado.
Tras el rezo de una oración, toma la custodia con el paño humeral e imparte con ella la bendición al pueblo.
Al finalizar, es costumbre recitar las alabanzas de desagravio que comienzan con «Bendito sea Dios», procediéndose al final a la reserva.
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