Examen de conciencia
Es la revisión que, interiormente, se efectúa, antes de acercarse a recibir el Sacramento de la Reconciliación o Penitencia, de todas las faltas cometidas desde la última confesión. El examen de conciencia ayuda a cumplir el precepto de confesar todos los pecados graves que recordemos, después de un análisis profundo de nuestras acciones.
Entre los métodos recomendados el más habitual es considerar, sucesivamente, los diez mandamientos, deteniéndonos en cada uno y en las posibilidades de haber faltado a ellos. Se sigue con los de la Iglesia y con los vicios o pecados capitales en los que podamos haber incurrido.
El examen de conciencia contribuye de manera esencial al arrepentimiento, si se realiza ante Dios, inculpándonos con sinceridad y sin ánimo de ocultar nuestras faltas.
Por eso, es una práctica muy recomendable efectuar al final de cada jornada un pequeño examen de conciencia, para tomar conciencia de lo que, por haber sido hecho mal, puede contribuir a mejorar nuestro comportamiento al día siguiente.
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