Evangeliario
Es un libro litúrgico que contiene las perícopas o fragmentos de los Santos Evangelios que son leídos en la celebración de la Eucaristía.
Desde la Edad Media se puso especial esmero en la confección de estos libros que llegaron a ser bellos ejemplares miniados, ricamente encuadernados, con sus cubiertas forradas en tela y decoradas con apliques de oro, plata y pedrería. Se quería resaltar, de esta forma, su simbolismo como expresión de la Verdad revelada a través de la palabra del propio Jesucristo. La recopilación más importante fue llevada a cabo por San Jerónimo, respondiendo a un encargo del Papa San Dámaso.
Las reformas emprendidas por San Pío V y la instauración del Misal Romano, suprimieron el protagonismo que los Evangeliarios habían tenido en las celebraciones litúrgicas, pero tras la celebración del Concilio Vaticano II, han recobrado su significado.
El Ordo Lectionum Missae aconsejaba la existencia de un Evangeliario, diferente del Leccionario con las otras lecturas, que pudiera ser utilizado los domingos y en las grandes festividades del año litúrgico.
Su importancia se pone de manifiesto al figurar en la procesión de entrada, portado en alto por el diácono y, asimismo, en su traslado desde el altar al ambón para proceder a su lectura, tras ser incensado.
Por este motivo, y sin llegar a la excepcional riqueza del pasado, la encuadernación de estos Evangeliarios se procura que sea más cuidada y digna que los restantes libros litúrgicos.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.