Estación
Estaciones litúrgicas son cada una de las partes en las que se divide el año litúrgico, pero en el ámbito eclesiástico la palabra «estación» se aplica a otros conceptos.
En la antigua liturgia romana eran «días de estación» los de ayuno y oración pública en torno a una iglesia determinada a la que se encaminaban los fieles, previamente convocados en los días señalados. Esos templos eran llamados «templos estacionales» que, en un principio, fueron las basílicas mayores.
Conforme aumentaron los días de estación, fue creciendo el de las iglesias estacionales. Sin embargo, nunca llegó a haber los necesarios para los 86 días de celebración, por lo que, en alguno de ellos, se celebraban en varias ocasiones. De aquellas formas de entender la liturgia tan sólo quedan algunas ceremonias concretas y huellas de la misma en los antiguos misales.
Con el nombre de estaciones se conoce, también, a las Basílicas romanas que, durante la celebración de un Jubileo, visitan los fieles.
Estaciones son, asimismo, las visitas que se realizan, desde la tarde del Jueves Santo al mediodía del Viernes Santo, al Santísimo Sacramento en los Monumentos levantados en las distintas iglesias y suelen ser, habitualmente, en número de siete.
De igual manera, la palabra estación se utiliza para designar cada uno de los pasajes que se contemplan en la práctica del Vía Crucis.
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