Escrutinio
Palabra que deriva del verbo latino scrutari que significa «examinar». Se da este nombre a las preguntas que formula el sacerdote a quienes van a contraer matrimonio y, con carácter previo a que otorguen su consentimiento, con el fin de conocer si quienes se disponen a recibir este sacramento lo hacen libremente y sin coacción, así como sobre si están dispuestos a amarse, respetarse mutuamente, recibir y educar los hijos, según la ley de Cristo y de su Iglesia.
Escrutinio es también el interrogatorio al que se somete a los padrinos antes de la administración del Sacramento del Bautismo a los niños, para que respondan en nombre de ellos, acerca de lo que renuncian y de lo que se comprometen a creer.
Tras la celebración del Concilio Vaticano II se restableció el catecumenado de adultos, estableciendo el Ritual del Bautismo específico para ellos. En este caso, va precedido de un proceso de preparación en el transcurso del cual tienen lugar una serie de ritos, entre los que se encuentran los escrutinios y la entrega.
Los primeros tienen por finalidad descubrir en los corazones de los elegidos lo que es débil, morboso o perverso para sanarlo; y lo que es bueno, positivo y santo para asegurarlo, estando ordenados hacia la liberación del pecado y del diablo, y al fortalecimiento en Cristo, que es el camino, la verdad y la vida de los elegidos.
Los escrutinios se celebran por un sacerdote o por un diácono, los domingos III, IV y V de Cuaresma, en presencia de la comunidad parroquial, y van seguidos por una oración y un exorcismo.
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