Encíclica
Es un documento que el Papa, como Cabeza de la Iglesia dirige a todos los obispos, y a través suyo, a todos los fieles, sobre materiales doctrinales, morales o de interés social.
El término no es de origen eclesiástico, sino civil, y fue utilizado por vez primera en el siglo XVIII por el Papa Benedicto XIV. Sin embargo, ha llegado a ser conocido como un instrumento para dar a conocer el pensamiento y las enseñanzas de los Pontífices sobre materias de singular importancia. A pesar del valor de su contenido no gozan de la condición de infalibilidad sobre materias de doctrina que, cuando son definidas por el Papa, se utiliza la forma de Bula.
Las encíclicas son conocidas por las primeras palabras de su encabezamiento. Son redactadas en latín y, habitualmente, el Papa firma cinco copias. El texto se publica en el Acta Apostolicae Sedis, que es el órgano oficial de la Santa Sede. Sin embargo, inmediatamente después son traducidas a todos los idiomas y enviadas, para su difusión, a las distintas Conferencias Episcopales.
En un principio, gran parte de estos trabajos recaían en la Cancillería de las Letras Apostólicas o Cancillería de las Cartas Apostólicas, pero en la actualidad esta misión corresponde a la Secretaría de Estado.
En los últimos siglos, las Encíclicas Papales han cobrado una excepcional importancia por haber abordado, con singular precisión y autoridad, temas de gran interés.
Basta recordar las dos encíclicas que definieron la Doctrina Social de la Iglesia: la Rerum Novarum, dada por S.S. León XIII, el 15 de mayo de 1891, o la Quadragesimo Anno, del Papa Pío XI, cuarenta años después de la anterior, que tuvieron su complemento con que San Juan Pablo II, dio a conocer al cumplirse el centenario de la Rerum Novarum, la Centessimus Annus.
No podemos olvidar la Mater et Magistra que San Juan XXIII, difundió el 15 de mayo de 1961 o la más reciente de S.S. Benedicto XIII, la Deus est Charitas.
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