Domingo in albis
También conocido como «Domingo de Quasimodo» es el siguiente al Domingo de Resurrección, el II Domingo de Pascua, con el que culmina solemnemente su octava. El nombre de «albis» hace referencia a las vestiduras blancas que los neófitos recibían al ser bautizados en la Vigilia Pascual que, tras llevarlas durante toda las semana, se despojaban de ellas en la víspera de este domingo.
El nombre de «Quasimodo» procede la primera palabra del introito de la misa propia del día: «Quasimodo geniti infantes, alleluia: rationabiles, sino dolo lac concupiscite, alleluia, alleluia, alleluia». (Como niños recién nacidos, aleluya, ansiad la leche espiritual no adulterada, aleluya, aleluya, aleluya).
Ese día, se llevaba la comunión a los enfermos en sus casas y hospitales, así como a los que se encontraban en prisión. El sacerdote, bajo palio, iba acompañado por las autoridades y numerosos fieles. La tradición se ha perdido en muchos lugares, pero aún se mantiene en otros.
San Juan Pablo II instituyó para este día la fiesta de la Divina Misericordia, atendiendo a las revelaciones de Nuestro Señor a Santa Faustina Kowalska (1905-1938), patrona de Cracovia (Polonia), en las que le pidió que se consagrase este domingo a la devoción de la Divina Misericordia.
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