Domingo de Resurrección
Es el que sigue a la Vigilia Pascual, la solemnidad más importante del calendario litúrgico. Conocido también como «Domingo de Pascua» o «Pascua Florida», asociando la Resurrección de Cristo al renacer de la Naturaleza.
Es una celebración alegre, una vez recuperado el sonido de las campanas durante el Gloria de la Vigilia, en el que la piedad popular se manifiesta en una serie de homenajes a la Virgen María que, en algunos lugares, encuentra su expresión en la retirada del velo que ha cubierto su faz durante los días anteriores.
Desde hace siglos se regalan los «huevos de Pascua», elaborados con chocolate y profusamente decorados. El origen de esta tradición, dentro del Cristianismo, se remonta a la época en la que el consumo de huevos, al igual que el de carne, estaba prohibido en la Cuaresma. Para conservarlos, eran cocidos y consumidos en Pascua. Asociado a ellos están las llamadas carreras de huevos que, en nuestra zona, eran conocidas como «rilar» el huevo.
También se elaboran con chocolate otras figuras, especialmente en forma de conejo que es otro símbolo de fertilidad. Se suele utilizar el nombre de «mona de Pascua» para referirse a estos productos, aunque la mona es, en realidad, una torta de pan dulce con el huevo insertado.
En el siglo XIX y comienzos del XX, los zares de Rusia encargaron al gran orfebre ruso Peter Carl Fabergé la realización de unos «huevos» de extraordinaria belleza, realizados con ricos materiales y piedras preciosas, para regalar en Pascua. Llegó a fabricar 69, de los que se conservan 61 de estos «huevos de Fabergé», considerados obras maestras de la orfebrería.
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