Dios
Muchas religiones comparten la creencia en un ser superior que en la religión católica es el Dios creador y hacedor del universo que, si bien no podemos conocer ni comprender, dado que escapa a la capacidad de la mente humana, se ha ido revelando a lo largo de la historia hasta alcanzar su culmen en la persona de Jesucristo que, como enseña el Catecismo fue quien manifestó su condición de «Padre» al que el hombre puede dirigirse en el marco de una nueva relación que pone de manifiesto su carácter providente.
El dogma trinitario, formulado por la Iglesia como verdad revelada, confiesa la unicidad de Dios en una sola substancia o naturaleza, pero trino en cuanto que existen tres personas diferentes: Padre, Hijo y Espíritu Santo que no se reparten la divinidad, sino que cada una de ellas es enteramente Dios por una unión consubstancial.
Además de esa unicidad, entre sus atributos figuran la infinitud que trasciende los límites de la materia y la existencia natural; la omnipotencia; la omnisciencia; la eternidad; y la suprema sabiduría.
El conocimiento de Dios, dentro de las limitaciones del ser humano, es posible a través de la Revelación y de la Fe, pero Santo Tomás de Aquino señaló también unas vías o caminos para acercase a Él, de alguna manera. En su Summa Theologica proponía la vía del primer motor; la de la causa eficiente; la del ser necesario; la de los grados de perfección; y la del ser inteligente y del gobierno del mundo.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.