Cruzada del Rosario
Al terminar la Segunda Guerra Mundial, las tropas soviéticas ocupaban una parte de Austria. A pesar de los esfuerzos de los aliados para lograr su retirada, no pudo lograrse.
Fue entonces cuando el capuchino P. Petrus Pavlicek (1902-1982) puso en marcha la llamada Rosenkranz-Sühnekreuzzug «Cruzada Reparadora del Rosario» que, en cierto modo, recordaba al Rosario Perpetuo.
A través de ella, los fieles austriacos se comprometieron a rezar el Santo Rosario a una determinada hora del día, para pedir por la liberación de su país. De esta forma, a todas las horas del día y de la noche había personas rezando el Rosario.
En 1955 eran más de 500.000 austriacos los que se habían sumado a esa Cruzada y, entonces, inesperadamente las tropas soviéticas se pusieron en marcha, abandonando el país.
Al dirigirse a la nación, el Primer Ministro austriaco llegó a reconocer la intervención sobrenatural al terminar con estas palabras: «Estamos libres. María, os lo agradecemos».
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