Cruz pectoral
Es una cruz, en forma de cruz latina, que se lleva al pecho, de donde procede su nombre, colgado de una cadena.
Es distintivo de los obispos, a pesar de que no hay una ceremonia específica de entrega en el ritual de su consagración.
Tradicionalmente se fabricaba en oro y se adornaba con rica pedrería. En la actualidad se utilizan cruces mucho más sencillas.
Habitualmente se llevaba prendida a uno de los botones de la sotana, con la cadena pendiente del cuello y con las vueltas cayendo a una altura inferior del travesaño de la Cruz. Ahora pende de la cadena y, cuando el obispo no viste sotana se ha introducido la costumbre de llevarla en uno de sus bolsillos, de manera que únicamente se ve la cadena cruzando el pecho.
El significado de la Cruz pectoral es, precisamente, presentar a los fieles la imagen de Cristo Crucificado como expresión de su entrega por la Redención del mundo, haciendo suyas las palabras de San Pablo: «Ya no vivo y, es Cristo quien vive en mí».
Además de los obispos, pueden llevan pectoral los abades que tienen reconocido este derecho, aunque nada impide llevar una cruz pendiente del pecho a cualquier cristiano.
Hasta Pío IX, el Papa solo la portaba durante la celebración de la Misa Pontifical, pendiente de un cordón de hilo de oro. Posteriormente, comenzaron a usarla en otras ocasiones, especialmente cuando salían de su residencia, y fue San Juan Pablo II quien hizo uso de ella como el resto de los obispos.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.