Credencial de Peregrino
Es el documento que deben portar los peregrinos a Santiago de Compostela, como justificante de que han cumplido los requisitos que se exigen para la expedición de la «compostela» al término de su peregrinación.
Existe un modelo oficial que consta de varias páginas en las que, a manera de pasaporte, se estampan los sellos de quienes, en los lugares atravesados, tienen reconocida la facultad de hacerlo.
Sólo se entrega a los que realizan la peregrinación andando, a caballo o en bicicleta, dado que son los únicos que pueden optar a la «compostela», siempre y cuando la efectúen con un sentido cristiano.
En época medieval servía como salvoconducto a los peregrinos y, recordando su origen, en una de las páginas de la actual aparece la bendición ya reflejada en el Codex Calixtinus del siglo XII:
«En nombre de Nuestro Señor Jesucristo, recibe este morral hábito de tu peregrinación para que corregido y enmendado te apresures en llegar a los pies de Santiago, a donde ansías llegar, y para que después de haber hecho el viaje vuelvas al lado nuestro con gozo, con la ayuda de Dios, que vive y reina por todos los siglos. Amén.
Recibe este báculo; que sea como sustento de la marcha y del trabajo para el camino de tu peregrinación, para que puedas vencer las fuerzas del enemigo y llegar seguro a los pies de Santiago y después de hecho el viaje, volver junto a nosotros con alegría, con la anuencia del mismo Dios, que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén»
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