Claustro
Galería porticada que, en torno a un patio central, existe en los monasterios, catedrales y colegiatas.
Existen diversas teorías acerca del origen de estas construcciones. Hay quienes lo hacen derivar de la disposición arquitectónica de las antiguas villas romanas, mientras que otros consideran que, en un principio, fueron simples pasadizos cubiertos que comunicaban las diferentes dependencias conventuales. Fue en época románica cuando comenzaron a adoptar la estructura actual, llegando a convertirse en uno de los elementos claves de la vida conventual y auténticas obras de arte por la belleza de los capiteles historiados que se utilizaron en su ornamentación.
Además de facilitar el acceso a las estancias que se disponían en torno a ellos, eran utilizados como lugar de descanso y meditación por los monjes. Las catedrales y las colegiatas disponían de ellos porque los primitivos cabildos eran de canónigos regulares que hacían vida conventual. Sirvieron, asimismo, para la celebración de procesiones o lugares de culto en las capillas que fueron abriéndose en ellos.
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