Circuncisión
Es el corte del prepucio que, como signo de su alianza, impuso Dios a Abraham como relata el Génesis, aunque no siempre fue llevada a cabo en los primeros tiempos. De hecho, Moisés no circuncidó a su hijo, ni tampoco se hizo con los varones nacidos durante los cuarenta años de peregrinación por el desierto que siguieron a la salida de Egipto. Fue Josué quien, tras atravesar el Jordán, mandó que se practicara a todos los no circuncidados. Desde entonces ha sido realizada entre el pueblo judío, como seña de identidad y pertenencia al pueblo elegido, salvo la etapa seleúcida en la que, al introducirse la costumbre helénica de practicar deportes desnudos, dejó de hacerse entre quienes se alejaron de la práctica de la Ley.
La circuncisión se efectúa el día octavo que sigue al nacimiento y, en ese momento, se impone el nombre al niño. En la actualidad la realiza el mohel con un cuchillo especial de piedra, generalmente en la sinagoga. Al acto asiste el padre y un padrino que se sienta en uno de los dos sillones dispuestos. El segundo permanece vacío, destinado al profeta Elías. Tienen que estar presentes al menos ocho testigos.
Jesucristo quiso someterse también a este rito, siendo la primera ocasión en la que derramó su sangre. Por tener lugar a los ocho días del nacimiento, la Iglesia celebraba la fiesta de la Circuncisión del Señor el día 1 de enero. En la última reforma del calendario litúrgico se estableció para este día la Solemnidad de Santa María Madre de Dios que, desde 1931, venía celebrándose el 11 de octubre.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.