Cenáculo
Es el lugar de Jerusalén donde, según la tradición Cristo se reunió con los apóstoles para celebrar allí su Última Cena. En el mismo lugar se encontraban reunidos en oración los discípulos el día de Pentecostés, cuando descendió sobre ellos el Espíritu Santo en forma de lenguas de fuego.
El Nuevo Testamento hace alusión a la casa elegida por Jesucristo para reunirse por última vez con los apóstoles, la cual era propiedad de algún conocido suyo, aunque no se detalla su emplazamiento.
El actual edificio consta de dos plantas. La inferior estaba supuestamente dedicada a la oración, mientras que la planta superior se utilizaba como comedor.
En el transcurso de la historia ha sufrido diversas modificaciones y usos diferentes, dado que albergó una iglesia, una sinagoga y una mezquita, de la que aún se conserva el mirhab.
Considerado un lugar sagrado, tanto por los cristianos, como por musulmanes y judíos, se da la circunstancia de que en la planta baja existe un cenotafio que desde el siglo XII es conocido como «la tumba del rey David» que, según el Antiguo Testamento, fue enterrado en el monte Sión, aunque existen dudas razonables de que ese lugar se corresponda con el aceptado por la tradición.
Lo que parece cierto es que fue lugar de reunión para la primera comunidad cristiana de Jerusalén, siendo en la actualidad lugar de visita obligada para los peregrinos, dado su vinculación con la institución del Sacramento de la Eucaristía, aunque no se puede celebrar allí con la única excepción, en 500 años, de la visita efectuada por San Juan Pablo II en 2000 y la más reciente del Papa Francisco. En estos momentos se está negociando la posibilidad de su utilización como iglesia, durante unas horas, respetando la posibilidad de que los judíos accedan a la tumba de David el resto del día.
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