Catecismo
Compendio de la doctrina cristiana para enseñanza de los fieles. Los primeros aparecieron en el siglo XV, pero fue en el XVI cuando comenzaron a popularizarse. San Pedro Canisio fue un precursor en esta labor divulgativa y su «Pequeño catecismo» fue de uso común en los colegios de la Compañía de Jesús.
El Concilio de Trento intentó elaborar uno, pero no fue hasta 1566, cuando Pío V publicó el primero dirigido a los párrocos. Mucha mayor popularidad alcanzaron los de los jesuitas Jerónimo Ripalda (1591) y Gaspar de Astete (1599). Elaborados en forma de preguntas y respuestas estuvieron en uso hasta el siglo XX, habiéndose efectuado centenares de ediciones de los mismos.
En el Concilio Vaticano I se trató, también, de preparar un nuevo catecismo pero no llegó a concretarse este propósito. El sínodo de los obispos celebrado en 1985, con ocasión del vigésimo aniversario de la clausura del Concilio Vaticano II, planteó la necesidad de acometer esta tarea. Al año siguiente, San Juan Pablo II nombró una comisión de doce cardenales y obispos, presidida por el entonces cardenal Ratzinger, para que se encargara de su elaboración. Tras seis años de intensos trabajos fue aprobado por el Papa el 11 de octubre de 1992. El nuevo «Catecismo de la Iglesia Católica» ha sido editado en todos los idiomas. Está estructurado en cuatro partes. La primera dedicada a la profesión de la fe, se centra en el análisis del credo o símbolo de la misma. La segunda, bajo el título de «La celebración del misterio cristiano» presenta los siete sacramentos. La tercera dedicada a «La vida en Cristo» está dedicada fundamentalmente a los diez mandamientos. Finalmente, la cuarta que lleva por título «La oración cristiana», gira en torno al Padrenuestro.
La extensión del catecismo que supera las 700 páginas hizo aconsejable la publicación de un «Compendio del Catecismo del Catecismo de la Iglesia Católica» que fue dado a conocer el 28 de junio de 2005.
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