Cardenal Camarlengo de la Santa Iglesia
Nombrado por el Sumo Pontífice, está al frente de la Cámara Apostólica, una oficina de la Curia Romana que tiene atribuidas funciones específicas en el período de Sede Vacante y, por este motivo, es uno de los pocos cardenales que no cesan en el momento de la muerte de un Papa.
Tampoco lo hacen el Cardenal Penitenciario, el Cardenal Vicario General de la Diócesis de Roma, el Cardenal Arcipreste de la Basílica Vaticana y el Vicario General para la Ciudad del Vaticano.
La primera misión del Cardenal Camarlengo es comprobar que el Papa ha muerto. Para ello se dirige a la cámara donde reposa su cuerpo y, tras pronunciar su nombre, en presencia del Maestro de Ceremonias y de otros dignatarios de la Santa Sede, anuncia que el fallecimiento ha tenido lugar, extendiendo a continuación el documento que lo acredita.
Debe sellar el apartamento pontificio y tomar posesión del Palacio Apostólico y de los restantes palacios que dependen del Papa, encargándose de su custodia mientras la sede permanece vacante.
Como responsable de la Cámara Apostólica, se encarga de administrar y cuidar los bienes de la Santa Sede, adoptando las disposiciones imprescindibles para su defensa, tras oír a tres cardenales que representan a cada uno de los órdenes que integran el Sacro Colegio Cardenalicio.
Organiza las exequias pontificias y se encarga, asimismo, de convocar el Cónclave preparando todo lo necesario para su celebración.
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