Capellán mayor
El Diccionario de la Real Academia Española incluye tres acepciones para este término. Por un lado, el de cabeza o superior de algún cabildo o comunidad de capellanes. Por otro, los de Capellán Mayor del Rey y Capellán Mayor de los Ejércitos.
En la Corona de Castilla, el cuidado espiritual del monarca era encomendado a un sacerdote o prelado, del que se consideraban su feligrés, escogido para presidir las celebraciones a las que asistían los reyes y rezar con ellos las horas canónicas. Aunque también podía ejercer como confesor, era mucho más frecuente que para este cometido fuera designado otro sacerdote.
La tercera acepción hace referencia a quienes tenían asumían la atención del Ejército y la Armada, estando al frente de los restantes capellanes adscritos a ese servicio. En este sentido, antes de que fuera estructurado orgánicamente, cuando con ocasión de una jornada se nombraban capellanes, al frente de ellos iba siempre un capellán mayor, específicamente designado para esa ocasión.
Tras la creación de los Cuerpos Eclesiásticos de los Ejércitos y de la Armada, la denominación de «capellán mayor» era un grado asimilado al de «comandante».
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