Capa pluvial
Es la vestidura litúrgica utilizada por obispos y presbíteros en determinadas ceremonias como la Bendición con el Santísimo, otras bendiciones, procesiones, funerales, y celebración de algunos Sacramentos como el Bautismo, la Confirmación o el Matrimonio, cuando no tienen lugar dentro de la Santa Misa.
Confeccionada en seda o raso, ricamente bordados, tiene forma semicircular y amplio vuelo que llega hasta los tobillos. Se coloca sobre los hombros y está decorada con una franja bordada con un broche a la altura del pecho. En la parte posterior, desde la cenefa cuelga un capillo, a manera de escudo de armas, de unos 60 cm, de los mismos materiales que el resto de la capa. El color de la tela varía en función del correspondiente al tiempo litúrgico.
Su nombre proviene del primitivo origen, pues fue una prenda de uso civil utilizada para preservarse de la lluvia (que fue adoptada por la Iglesia con esa finalidad en las procesiones). Ya desde el siglo XI era utilizada en las mismas ceremonias que ahora. Hasta el siglo XIV, mantuvo el capuchón original, pero posteriormente fue sustituido por el capillo al que se ha hecho referencia.
Por otra parte, la capa pluvial es insignia propia de los obispos, de los abades y de las dignidades de los cabildos. Por eso, los Santos obispos suelen ser representados vistiendo capa pluvial. Lo mismo sucede con los Pontífices, por su condición de obispos de Roma.
Como muestra de esta condición propia de la capa pluvial, conviene recordar que el Emperador del Sacro Imperio Germano tenía el privilegio de poderla vestir.
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