Capa magna
Vestidura coral propia del Papa, cardenales, obispos y canónigos, que era la expresión de su respectiva autoridad y jurisdicción. Determinados abades pueden utilizar, asimismo, capa magna, negra o de los colores de su respectiva orden.
Consta de tres partes, la capa propiamente dicha, cerrada, con una abertura para pasar las manos y terminada en una larga cola; la capilla o capillo con capuchón; y el forro de pieles.
Los colores varían en cada caso y, así, el Papa utilizaba capas rojas de terciopelo o raso. Los cardenales la confeccionaba en moaré de seda púrpura. La de los obispos era de lana violeta y, finalmente, los canónigos la utilizan negra.
Los capillos eran de armiño en invierno y de seda, en verano, en los colores citados para cada dignidad. El forro, siempre de pieles. Algunos cabildos tenían autorización para el uso de capa roja. Era frecuente que se reconociera el uso de capa a los beneficiados y capellanes que acudían a los oficios divinos. En estos casos, la capa era siempre negra, y el forro de pieles de inferior calidad que la de los canónigos.
La capa desplegada sólo podían usarla los obispos titulares en sus respectivas diócesis. Dadas las dimensiones que tenía era auxiliado por un caudatario. Especialmente llamativas, por su tamaño, eran las capas magnas de los cardenales que medían más de 30 metros y que fueron recortadas por el Papa San Pablo VI.
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