Canto de Entrada en la celebración eucarística
De acuerdo con la Instrucción General del Misal Romano, la celebración de la Santa Misa da comienzo con unos ritos iniciales en los que el canto de entrada ocupa el primer lugar.
Mientras el sacerdote y sus ministros acceden al altar, bien por la vía sacra o directamente desde la sacristía, el pueblo reunido entona un canto que tiene por objeto abrir la celebración, fomentar la unión de todos los congregados, predisponer su mente a la contemplación del misterio que les convoca y acompañar al sacerdote en su itinerario hacia el altar.
Se aconseja utilizar la antífona correspondiente del día o, en su lugar, un canto adecuado al tiempo litúrgico. Si no se cantara, es conveniente que un lector recite la antífona y, si no es posible, debe hacerlo el propio sacerdote, tras el saludo.
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