Biblia Políglota Complutense
En 1502, el cardenal Cisneros puso en marcha el que estaba llamado a convertirse en uno de sus más ambiciosos proyectos, la edición de la Biblia en varios idiomas.
Para ello convocó a hombres tan prestigiosos como el propio Antonio de Nebrija, el bachiller Diego López de Zúñiga, los judíos Pablo Coronel y Alonso de Alcalá, y el comendador Hernán Nuñez. Nebrija se apartó muy pronto del proyecto al que se sumaron Gonzalo Gil, Bartolomé de Castro, el judío Alonso de Zamora y el griego Demetrio Ducas.
La obra que se ponía en marcha cuando la imprenta era, todavía una novedad, representó un esfuerzo considerable que el propio Cisneros reconocía al declarar que «aunque he llevado a cabo empresas duras y difíciles por la nación, nada es más de mi agrado que esta edición de la Biblia».
Impresa entre 1514 y 1517 en el taller de un importante impresor, Arnao Guillén de Brocar, con una tipografía de gran calidad, constaba de seis tomos en folio.
Los cuatro primeros corresponden al Antiguo Testamento, el tomo quinto está dedicado al Nuevo Testamento, y el sexto contiene un vocabulario hebreo y otro arameo con una gramática hebrea.
En cada una de las páginas del Antiguo Testamento se ofrece el texto en hebreo, el latino de la Vulgata, y el griego de la versión de los Setenta, en otras tantas columnas. En el caso del Pentateuco cuenta, también, con el texto en arameo en la parte inferior de cada página.
El tomo correspondiente al Nuevo Testamento ofrece la versión correspondiente a la Vulgata y otra en griego.
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