Besos litúrgicos
Dentro de los gestos litúrgicos se encuentra el beso, como expresión de respeto y veneración. En la celebración de la Santa Misa, lo realiza el celebrante y el diácono, si le asistiera, besando el altar, tras efectuar ante él una inclinación profunda.
Se besa el evangeliario, tras la proclamación del Evangelio, pero si preside el obispo, el beso puede realizarlo quien lo ha proclamado o llevar el evangeliario al obispo para que lo bese.
En algunos lugares, se ha establecido la costumbre de besarse los fieles en el momento de dar la paz, aunque es mucho más frecuente estrecharse las manos o efectuar una ligera inclinación de cabeza.
Antiguamente existía la costumbre de besar la mano del sacerdote, al dirigirse a él, además del besamanos solemne en el momento de su Primera Misa.
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