Bandeja
El uso de bandejas es habitual en diferentes ceremonias litúrgicas, para lo que siempre han existido de diferentes formas, tamaños y materiales.
En el momento de la comunión se utiliza una pequeña bandeja dorada que tiene como objeto impedir que caigan al suelo partículas o la propia forma consagrada.
Existen bandejas petitorias u otras de mayor tamaño para presentar las ofrendas de los fieles. Sobre una bandeja se recogían y entregaban los bonetes de los celebrantes y, en la actualidad, se conserva la mitra de los prelados.
Era frecuente la existencia de las llamadas dinanderies, unas bandejas procedentes de la ciudad de Dinant que, más tarde, se fabricaron en otros lugares. Elaboradas en pelte, un material de poca calidad, su atractivo diseño con motivos, en ocasiones, de tema eucarístico debieron influir para que tuvieran esa gran difusión. Sin embargo, no se conoce con precisión su finalidad en las iglesias. Algunos las han relacionado con el Sacramento de la Unción de los Enfermos, en el que se requería un soporte para depositar los algodones impregnados en el óleo con el que se ungía a los enfermos. Su gran tamaño no parece justificar esta finalidad.
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