Banco
Mueble para que los fieles puedan sentarse en el interior de los templos. Su uso se introdujo en época relativamente reciente. Hasta entonces, las iglesias carecían de ellos o disponían de simples bancos corridos en sus paredes. Los fieles que asistían a las ceremonias litúrgicas llevaban, en ocasiones, sillas o reclinatorios propios. En el presbiterio, podía haber bancos para el clero, en torno a la sede.
También fue frecuente la existencia de bancos corridos en los claustros de los monasterios, para uso de los monjes.
Los actuales bancos de las iglesias han ido adaptándose para proporcionar mayor comodidad y, en muchas ocasiones, están dotados de reclinatorios.
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