Ayuno eucarístico
Para recibir adecuadamente el Sacramento de la Eucaristía, la Iglesia estableció a lo largo del tiempo una serie de normas. Una de ellas fue la del ayuno eucarístico que, sin embargo, no se requería en los primeros años del Cristianismo.
Su introducción vino motivada para corregir algunos abusos que se habían observado y consistía en abstenerse de tomar cualquier tipo de alimento o de bebida, salvo el agua, desde la medianoche anterior hasta el momento de recibir la Comunión. De esta obligación podían ser dispensados por el Papa. Éste era el caso de los enfermos graves a los que se permitía recibir líquidos o los medicamentos prescritos.
Las normas del ayuno fueron suavizándose en el transcurso del siglo XX y, en la actualidad, es suficiente guardarlo desde una hora antes a la recepción del Sacramento.
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