Arzobispo
De acuerdo con el Código de Derecho Canónico, para promover la acción pastoral común en varias diócesis vecinas, y para que se fomenten de manera más adecuada las recíprocas relaciones entres sus obispos, se constituyen las provincias eclesiásticas.
Al frente de cada una de ellas hay un Metropolitano, Arzobispo de la diócesis que le ha sido específicamente encomendada y con determinadas funciones en las diócesis sufragáenas que forman parte de la provincia eclesiástica.
Entre esas funciones figura la de vigilar que se conserve la fe y la disciplina eclesiástica, informando al Papa de posibles abusos, si los hubiera. También debe efectuar la visita canónica si el obispo titular de una de esas diócesis la hubiera descuidado.
El arzobispo puede realizar funciones sagradas en todas las iglesias de su provincia, informando al obispo diocesano si se trata de una catedral.
Como signo de la potestad de la que, en comunión con la Iglesia Romana, se halla investido en su provincia, recibe del Romano Pontífice el palio, que tiene obligación de solicitar dentro de los tres meses siguientes a su toma de posesión. Puede usarlo en todas las iglesias de su provincia, pero no fuera de ella. Si fuera trasladado a otra sede metropolitana necesita pedir un nuevo palio.
En sus armas heráldicas, traen escudo timbrado con capelo de sinople, guarnecido con dos cordones de sinople, entrelazados y colgantes a ambos lados del escudo, formando 10 borlas cada lado, colocadas de a 1, 2, 3 y 4 en la última fila. Acolado al escudo cruz de oro simple. Si son primados o patriarcas la cruz es doble travesaño.
En España existen, en la actualidad, los siguientes arzobispados: Barcelona, Burgos, Granada, Madrid, Mérida-Badajoz, Oviedo, Pamplona, Santiago de Compostela, Sevilla, Tarragona, Toledo, Valencia, Zaragoza y el Arzobispado Castrense.
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