Árbol de la ciencia del bien y del mal
Es el que, según el relato del Génesis, estaba plantado en el centro del Edén y cuyos frutos fueron expresamente prohibidos por Dios a nuestros primeros padres.
El demonio, en forma de serpiente, fue quien incitó a Eva a comer de ellos y, al compartirlo con Adán, fue causa de la pérdida de su primitiva inocencia y de su expulsión del Paraíso.
No debe ser confundido con el árbol de la vida, plantado junto al anterior y al que algunos comentaristas judíos atribuyen un tamaño gigantesco. Nada menos que quinientos años serían precisos para recorrer el perímetro de su tronco.
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