Anillo cardenalicio
Desde la Edad Media, todos los cardenales, incluyendo los que entonces no era obispos, llevaban un anillo de oro con una piedra de zafiro o topacio engarzada. En su interior aparecía el nombre del Pontífice que lo había creado.
A partir del siglo XIX en el anillo aparecen las armas pontificias y le es entregado tras la celebración del correspondiente consistorio público.
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