Ángel de la guarda
No es dogma de fe, pero sí opinión de la Iglesia, la existencia de un ángel que se encarga de cada uno de los hombres.
Respecto a ellos, hay una alusión del propio Jesucristo cuando, en el evangelio de San Mateo, refiriéndose a unos niños, afirma expresamente: «Guardaos de despreciar a uno de esos pequeños; porque yo os digo que sus ángeles, en los cielos, ven continuamente el rostro del Padre que está en los cielos».
Esos ángeles llamados de la guarda o ángeles custodios, a los que la Iglesia conmemora en la fiesta del 2 de octubre, instituida por el Papa Clemente X en el siglo XVIII, tienen como misión proteger a la persona que tienen encomendada y facilitarle el camino de la salvación. Según enseñaba Santo Tomás de Aquino pueden actuar sobre nuestros sentidos y sobre nuestra imaginación, aunque no sobre la voluntad de cada uno. Tras la muerte, no se separan y permanecen junto a nosotros en el cielo, si logramos alcanzar la felicidad eterna.
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