Alma
El Catecismo de la Iglesia Católica enseña que la persona humana, creada a imagen de Dios, es un ser a la vez corporal y espiritual.
El alma es el principio espiritual en el hombre, lo más íntimo y de mayor valor, aquello por lo que es particularmente imagen de Dios. Pero el cuerpo participa de esa dignidad, porque está animado por el alma espiritual, y es toda la persona humana la que está destinada a ser, en el Cuerpo de Cristo, el Templo del Espíritu.
No se puede disociar el alma del cuerpo, porque su unidad es tan profunda que se debe considerar al alma como la forma del cuerpo. Gracias al alma espiritual, la materia que integra el cuerpo es un cuerpo humano y viviente. Por eso, en el hombre, espíritu y materia no son dos naturalezas unidas, sino que su unión constituye una única naturaleza.
La Iglesia enseña que el alma no es fruto de la generación de los padres, sino directamente creada por Dios. Además, es inmortal y no perece cuando, tras la muerte, se separa del cuerpo, al que se unirá de nuevo en el momento de la resurrección final.
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