Advenimiento
Este término solía utilizarse para designar al acceso a una alta dignidad eclesiástica. Así, por ejemplo, se hablaba de advenimiento al Solio Pontificio para referirse al comienzo del pontificado de un Papa.
Pero se emplea, también, para denominar las dos venidas de Jesucristo. La primera de ellas en su Nacimiento o, con más propiedad, al momento en el que, tras su muerte y Resurrección, se hizo presente en el llamado Limbo de los justos, para hacer partícipes a los que allí le esperaban de la gloria eterna.
El segundo advenimiento o Parusía tendrá lugar al final de los tiempos, con toda su gloria y majestad, para juzgar a vivos y muertos.
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