Adoración
Es el acto de prestar el culto interno y externo debido a Dios, el único que puede ser adorado como Supremo Hacedor.
Este culto de adoración que tributamos a Dios recibe el nombre de latría. También adoramos a Cristo en la Eucaristía, como Segunda Persona de la Santísima Trinidad y, por lo tanto, como Dios mismo.
Indirectamente tributamos culto a Dios a través de los santos y mártires, por cuya intercesión nos dirigimos a Él. Hablamos, en este caso de veneración o culto de dulía.
Por debajo de la adoración a Dios y por encima de la veneración a los santos está el culto de hiperdulía que se tributa a la Virgen María como Madre de Dios.
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