Administrador parroquial
Es el sacerdote designado por el Obispo diocesano para suplir al párroco cuando una parroquia queda vacante o esté inhabilitado para ejercer la función pastoral, por cautiverio, destierro o deportación, incapacidad, enfermedad u otras causas.
El administrador parroquial tiene los mismos derechos y deberes que el párroco, al que rendirá cuenta, si lo hubiera, una vez cumplida su tarea y no puede hacer nada que pueda perjudicar a los derechos del párroco o causar daño a los bienes parroquiales.
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